El saber frente al dominio: el caso de la universidad (I Parte)

“En una guerra, el que se arrodilla para conseguir la Paz se queda con la humillación y se queda con la Guerra”, Winston Churchill.

Cada país teje su propia historia a partir de sus circunstancias particulares. Los soviéticos la vivieron de esa manera (la escuchada, leída y documentada) y a los venezolanos nos es valioso tenerla en cuenta. La autora plantea una visión sobre la crisis de las universidades nacionales, más allá del deterioro de su infraestructura. “El poder del régimen penetró el cuerpo de la universidad, lo quebró por dentro, produjo su destrucción del mismo modo que lo hicieron los soviéticos en su tiempo y lugar”. La universidad vista más allá de su razón de ser: Docencia, investigación y extensión. “Es una institución de mujeres y hombres inteligentes, académicos, intelectuales. Un lomito jugoso para la ideología y para los sistemas que buscan dominar”. 

“Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de la esclavitud”.

Me propongo una interpretación del caso de la universidad, bajo algunas preguntas esenciales, ¿por qué se produjo su dominación?, ¿en qué consistió el quiebre de su voluntad? Estamos frente a una universidad sometida, más no rendida, pero sí limitada. La dominación como acción consumada, pero en un proceso gradual de estrechar cada vez más los límites. Invito a que lo veamos desde las relaciones de poder.

El poder del régimen penetró el cuerpo de la universidad, lo quebró por dentro, produjo su destrucción del mismo modo que lo hicieron los soviéticos en su tiempo y lugar. Quebró la voluntad. Estamos frente a una universidad distinta, disminuida, pero con memoria. ¿Podrá la memoria junto a la voluntad de poder romper la dominación?

“El 5 de septiembre de 1922, Dzerzhinsky escribió a su adjunto Unszlicht: Profesores de universidad y ayudantes, etc. Las informaciones sobre todos estos señores deben de proceder de nuestros departamentos y ser sintetizadas por el departamento «Intelligentsia». Debemos contar con un expediente de cada intelectual. (…) Hay que tener siempre en mente que el objetivo de nuestro departamento no es solo el expulsar o detener individuos, sino también el contribuir a la elaboración de la línea política general en relación con los especialistas: vigilarlos estrechamente, dividirlos, pero también promover a aquellos que estén dispuestos, no solamente de palabra, sino también de obra, a ayudar al poder soviético”. Cito a Stéphane Courtois, autor del Libro Negro del Comunismo, texto fundamental que nos muestra con una claridad meridional los crímenes cometidos por el socialismo en los distintos países que lo han implementado.

“El quiebre de uno de los elementos centrales de la autonomía fue fracturar la gobernanza basada en el claustro universitario, constituyó el golpe de gracia propiciado por el régimen”

Los eventos históricos son inéditos, cada país teje su propia historia a partir de sus circunstancias particulares. Los soviéticos la vivieron de esa manera (la escuchada, leída y documentada) y a nosotros nos sirve tenerla en cuenta. En este sentido, dedicaré este y los próximos artículos al tema de la universidad.

Me propongo pensar la universidad desde sus funciones naturales: la docencia, la investigación y la extensión, en el amplio marco de la educación. Es una institución de mujeres y hombres inteligentes, académicos, intelectuales. Un lomito jugoso para la ideología y para los sistemas que buscan dominar.

La universidad pública fue una de las primeras instituciones que acorraló el régimen, sin destruirla por completo. En la primera de cambio no era necesario eliminarla, se trata de una organización inteligente, que necesitan mantener viva. Más que eliminar por completo la institución lo que han buscado es subvertir su orden, ¿de qué manera lo han hecho? Bloqueando la autonomía, eliminando la investigación de cualquier índole, dividiendo a los profesores entre autoridades, gremios y representados, de modo que quede un conglomerado de profesores dispuestos, “no solamente de palabra”, “sino también de obra”, a ayudar al poder chavista a mantenerse en el poder.

Expulsión universitaria

En Venezuela se crearon universidades en el marco de la misión Sucre, las denominadas Aldeas Universitarias que formaron parte de la Universidad Bolivariana, ninguna con la auctoritas de las universidades autónomas, privadas o experimentales de trayectoria como la Universidad Simón Bolívar. ¿Qué sucedió en el camino?

 

“Anulación de la libertad y condicionamiento de la voluntad. Inmovilizan”

La cobertura educativa en Venezuela es cada vez menor, estamos en medio de un castillo de naipes, la educación superior, según la Encuesta Encovi 2019-20, ha tenido una baja significativa: solo el 25% de nuestros jóvenes de 18 a 25 años iniciaron la carrera universitaria; esto es, 3.136.000 personas, de este número solo se graduaron 155.000 estudiantes universitarios, implica que se graduó solo el 4,9% de los estudiantes que iniciaron.

Luego, ¿qué sucedió con el 75% de jóvenes que no entraron al sistema educativo?, ¿qué papel jugaron las universidades del Gobierno? El común de la población no cree que este sistema cumpla con una educación de calidad, siempre buscan la opción de las universidades autónomas y un segmento cada vez menor tiene acceso a la educación privada.

Juntando las dos cifras tenemos la alarmante realidad de un 95% de jóvenes en edad universitaria que no tiene acceso a la educación. Solo el 5% de nuestros jóvenes alcanza a culminar la formación universitaria, el resto es expulsado, eliminado, sometido a la más radical desigualdad e injusticia. Mucho de estos jóvenes han tenido que emigrar, otros trabajar por un salario miserable y otros entrar en el mundo de la delincuencia.

“He visto cómo mis colegas se inscribieron y adquirieron el carnet de la patria. Si aceptamos el mecanismo, aceptamos las condiciones”

¿De qué sistema educativo se trata? Estamos frente a un sistema excluyente. Tal como lo dice la referencia Soviética, la universidad es necesaria para “contribuir a la elaboración de la línea política general en relación con los especialistas” que puedan refrendar la “verdad” socialista por encima de la falibilidad del ser humano. El cuerpo universitario, académico e intelectual es fundamental para estos regímenes.

¿Importa en algo estos jóvenes que quedan excluidos de la educación superior? No. Interesa perseguir, vigilar estrechamente, dividir a los profesores, “pero también promover a aquellos que estén dispuestos, no solamente de palabra, sino también de obra” a contribuir con el poder de la revolución.

Anulación de la libertad

El régimen apuesta por la disposición de un número de profesores que permanecerán en la universidad dando legitimidad e impulsando el poder del sistema. ¿Es esto posible? Tiene lugar, desde el momento en que las “autoridades” universitarias decidieron permanecer en el poder bajo la lógica de la “prohibición” de llevar adelante un proceso electoral.

 

“Interesa perseguir, vigilar estrechamente, dividir a los profesores, ‘pero también promover a aquellos que estén dispuestos, no solamente de palabra, sino también de obra’ a contribuir con el poder”

Siguieron la lógica de la dominación, el régimen subvirtió el orden interno de la universidad y no hubo oposición sino obediencia. Ese es el inicio, se quebró la base de la estructura: La autonomía.

El quiebre de uno de los elementos centrales de la autonomía fue fracturar la gobernanza basada en el claustro universitario, constituyó el golpe de gracia propiciado por el régimen, pero ejecutado por las “autoridades” universitarias. Un juego magistral pero jugado en conjunto y en el contexto de la destrucción del salario, pobreza extrema del profesorado, hambre, muerte por falta de atención médica, abandono de los espacios universitarios, migración y pare de contar.

Podemos resumir el conjunto de las acciones, precedentes, en dos frases: Anulación de la libertad y condicionamiento de la voluntad. Inmovilizan. ¿De qué modo? Mientras en la universidad haya profesores voluntaristas que pensemos que es mejor mantener la universidad “abierta bajo cualquier costo”, caemos en la advertencia de Churchill: “En una guerra, el que se arrodilla para conseguir la Paz se queda con la humillación y se queda con la Guerra”. Creo que estamos pasando la franja amarilla, nos quedamos sin universidad, sin dignidad y con la simulación de estar resistiendo. ¿Por qué lo digo? Y al dar razones me comprometo con ellas, soy parte de la universidad.

“¿Importa en algo estos jóvenes que quedan excluidos de la educación superior? No”

No quiero ser dura ni conmigo ni con mis colegas, pero es necesario poner las cosas en blanco y negro. La mayor responsabilidad la tiene las “autoridades”, pero ¿por qué están ahí?, ¿por qué no hemos sido capaces de subvertir el orden impuesto?, ¿cuál es el soporte de su poder?

Uno de los elementos es que la autonomía de su “autoridad” es una ficción, es falsa, el equipo rectoral junto a los decanos y directores terminaron siendo funcionarios del sistema; en algunos casos, no por decisión sino por inercia. Entraron en la corriente de la sobrevivencia y ahí se quedaron. Eso ha significado, por ejemplo, el sistema patria, he visto cómo mis colegas se inscribieron y adquirieron el carnet de la patria. Si aceptamos el mecanismo, aceptamos las condiciones, legitimamos la vía que luego establecieron para la cancelación del salario. Hoy diferenciaron nómina, mañana cobrará el que esté en el sistema patria y el que no será purgado, será eliminado, será expulsado. Y todo empezó por pedir de rodillas la paz, por no enfrentar al régimen cuando subvirtió el orden universitario. Se esperó llegar a la destrucción para ahora dar gracias a los destructores (me refiero al patrimonio). Sin nómina, ni autonomía patrimonial, ni de gobernanza y mucho menos garantía para la libertad.

Me propongo dejar entre nosotros, un parafraseo de Foucault, sobre el poder interno y externo. Cuáles son las preguntas fundamentales que ayuden a interpelarnos, para responderla, no para defendernos. Se trata de saber no tanto cuál es el poder que pesa desde el exterior sobre la universidad, sino qué efectos de poder circulan entre las prácticas y discursos universitarios; cuál es, de algún modo, su orden interior de poder. ¿En que radica nuestra posibilidad o imposibilidad de pensar las salidas a la dominación?

“Tenemos la alarmante realidad de un 95% de jóvenes en edad universitaria que no tiene acceso a la educación”

“El problema consiste en distinguir al mismo tiempo los sucesos, en diferenciar las redes y los niveles a los que pertenecen, y en re-construir los hilos que los ligan y los hacen generarse unos a partir de otros”. Con Foucault continúo diciendo: “¿qué es imposible pensar y de qué imposibilidad se trata?”

Cierro con Stéphane Courtois, para poner otro elemento histórico en perspectiva: “Los cuadros industriales no fueron los únicos contemplados por la vasta operación anti[1]especialistas desencadenada en 1928. Numerosos profesores y estudiantes de origen «socialmente extraño» fueron excluidos de la enseñanza superior con ocasión de una de las numerosas campañas de purga de las universidades y de promoción de una nueva «inteligencia roja y proletaria».”

Con esto, dejo abierto el tema de la universidad, con estas preguntas me propongo abordar el próximo artículo. Sugiero una interpretación centrada en las redes de poder. ¿Podemos, desde un espacio tan acotado como la universidad, pensar el contrapoder desde una lógica externa al sistema que domina y elimina?, ¿podremos explorar en su naturaleza y desde ahí liberarnos? Busquemos en los sujetos comprometidos con este proceso de subvertir el orden subvertido por un régimen excluyente y dominador.